Tras atravesar el lago de Todos los Santos llegamos a Peulla, un pequeño puerto lacustre en las faldas del Cerro Tronador. Es un rincón precioso, pienso que en gran parte debido a su aislamiento. La localidad chilena más cercana es Petrohué de donde veníamos y desde donde no hay carretera, eso sí dispone de un pequeño aeródromo.
 
Hicimos un recorrido en autobús todoterreno. Visitamos una granja con animales domésticos y de la zona. Después vadeamos el río Peulla con el autobús, impresionante, hasta llegar al río Negro, por el que dimos un paseo en barca. Otro lugar fantástico rodeado de montañas con un agua cristalina, la primavera recién estrenada y una tranquilidad absoluta

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