Famosa por el cultivo de cacahuetes, el hotel lo teníamos a orillas del río Salum y en la otra orilla llamaban la atención montañas de cacahuetes listas para salir.
Visitamos primero el mercado, inmenso, colorido, caótico…espectacular y luego la Village Artisanal, no muy lejos del mercado. Tanto en el uno como en la otra es difícil salir sin comprar nada.